viernes, 14 de marzo de 2014


Análisis de las ventajas del horario continuado o jornada única en el rendimiento escolar y en la convivencia familiar.
El horario continuado o jornada única mejora el rendimiento escolar y la convivencia familiar, y es independiente a que los padres trabajemos o no.

En el horario continuado la duración del tiempo del comedor, para aquellos que lo requieran, sería el mismo de tres horas. De modo que el horario del colegio para los padres que no pueden recoger a sus hijos antes de las 17 horas seguiría siendo exactamente el mismo. Es decir que el debate es independiente a que los padres trabajemos o no.

Según estudios realizados en centros escolares con jornada única (algunos llevan 11 años con horario continuado) se muestra que existen muchas ventajas con este horario frente a la jornada partida:
Mejora del rendimiento escolar; evita recreos en el patio excesivamente largos, reparto del tiempo de la jornada de forma racional; permite la convivencia familiar; evita el estrés... Estas y otras ventajas son desarrolladas a continuación.

-1. Criterios Psicopedagógicos:
El rendimiento intelectual es mayor durante la jornada de mañana que en las horas posteriores a la comida por razones fisiológicas obvias que influyen en el nivel de concentración. En las primeras horas del día el aumento del azúcar en la sangre y del calor corporal favorecen la concentración y estimulan la capacidad de deducción. Después de comer los carbohidratos de los alimentos ejercen un efecto calmante sobre el cerebro, haciendo que el nivel de atención disminuya.

No se producen interrupciones horarias que perjudiquen a la atención, sino al contrario, los alumnos están en clase en los periodos de máximo rendimiento. La organización en los centros de jornada única se ha realizado impartiendo en las primeras horas las áreas que suponen un mayor esfuerzo de concentración y después del periodo de recreo, las áreas de esfuerzo medio-bajo, para terminar con las más “relajantes” para los niños, como plástica o manualidades al final de la jornada.

Facilita al alumno más tiempo para la realización de sus tareas escolares que le va a posibilitar la adquisición de hábitos de estudio y trabajo personal.

Para los más pequeños tampoco representa estar más cansados con el horario continuo, puesto que sus clases están más volcadas a aprender de forma lúdica de modo que se cansa menos los niños en su clase organizados por su profesora que alterna los ratos de relajación con los de actividad durante toda la jornada que estar tres horas en el comedor y en el patio con el horario partido.

Se ha mostrado como el rendimiento escolar del alumnado en los centros de jornada única ha aumentado (dato suministrado por la dirección del colegio C.P. Giner de los Ríos de Mérida y dato también constatado en el estudio de Fernández Enguita “La hora en la escuela” encargado por la Comunidad de Madrid),entre otros.

Con la jornada única se evita la interrupción y perdida de tiempo de tres horas de espera a la reanudación de clases.
 Se ha estudiado que los recreos excesivamente largos son perjudiciales para la educación. Durante el tiempo de comedor y en el patio se invierten los valores que se les ha enseñado en clase.

En definitiva, las tres horas de 12 a 15 resultan perjudicialmente largas para los alumnos que se quedan a comedor, y por otra parte cortas para los que van a comer a casa. Si miramos el horario de nuestros hijos y lo hacemos proporcional al tiempo de duración de cada concepto vemos que después del descanso del recreo suben a dar una clase sola de una hora y luego otras tres horas de “descanso” para llegar a la tarde con  dos horas más de clase. ¿Están cansados?, creemos que sí ¿pero no serán de las múltiples interrupciones que impiden su concentración?. Para paliar la larga espera se están introduciendo clases extraescolares en el periodo de comedor, este aumento de clases por un lado es bueno para tenerlos entretenidos y disminuir el tiempo de patio, pero por otro lado están llegando a la clase de la tarde habiendo dado más clases extras en medio de la jornada curricular y posiblemente haciendo disminuir su atención.

Con el horario continuado, el paso al instituto no supone una ruptura tan grande con los hábitos de estudio adquiridos en el colegio, puesto que presenta el mismo horario, evitando fracasos debido a la adaptación.

La jornada escolar única no significa una reducción de la jornada escolar, ni en cuanto al profesorado ni al alumnado, sino al contrario una ampliación de sus posibilidades formativas, ya que las tardes se ofrecen como alternativas de formación de acuerdo con las aficiones o intereses de los alumnos en los distintos talleres o clases “extraescolares” que podrían empezar a las cuatro evitando el largo tiempo en el patio para los que lo quisieran.
Por otra parte el sistema de horario continuado permite obtener un mayor aprovechamiento de las instalaciones y recursos materiales que tiene el centro.

-2. Criterios Sociofamiliares:
El horario continuado presenta una serie de ventajas, subsanando los defectos que el horario partido conlleva:
Los niños que van a su casa a comer tienen que apresurarse en la ida y en la vuelta. Comer rápidamente para que le dé tiempo. Meterles prisa. En definitiva se le genera mucho estrés y en muchos casos alimentación deficiente, dolores de estómago...
La comida se realizaría concluida la jornada curricular, por lo que sería una actividad más relajada, sin preocupaciones del posible examen o control que tengan después.

En la mayoría de los casos no pueden comer con la familia. Hay pocas familias que puedan comer a las 12,00 o las 13 horas. La vida en familia debe ser tan importante como la vida escolar.
Desajuste de horarios de comidas entre los días laborables y los sábados, domingos y vacaciones, cuando ya se pueden incorporar a la familia y comer a las 14 o 14,30 o quizás más tarde.

Incluso presentan distintos horarios con sus hermanos mayores que ya están en el instituto.

Muchos de los niños que ahora tienen que asistir al comedor del colegio, porque no le da tiempo a comer en casa o porque sus padres no los pueden recoger a las 12.00, sí podrían comer en sus casas si se establece el horario continuado, mejorando sustancialmente su calidad de vida y la de sus compañeros que sigan requiriendo el comedor del colegio, pues uno de los principales problemas del comedor y generador de otros muchos problemas es la masificación. (Por termino medio de cada clase de 20 niños, sólo pueden comer en su casa, con el horario partido, 4 o 5 niños).

Habría también más facilidad de conseguir becas de comedor para aquellos que lo necesiten.

Hay muchos niños que tienen diversas alergias de comidas y se le hace muy difícil su seguimiento en el colegio.

En los días “malos”, que en otoño, invierno y primavera pueden ser muchos, los niños no pueden estar jugando al aire libre en espera de las clases de la tarde y tienen que estar en un espacio muy reducido, sobre todo los niños de infantil. También tienen que pasar diariamente mucho tiempo en unas filas y en otras.
Cuando los niños están algo “malitos” descansarían y se recuperarían más rápidamente si pudieran ir a comer a casa y descansar allí o acostarse, sin tener que estar entrando y saliendo continuamente de sitios con calefacción, y quizás sudando, al frío de la calle o del patio.

Por la tarde, los niños pequeños de infantil se acuestan en la colchoneta o duermen un poco sobre un cojín encima de la mesa. Descansarían mucho mejor si pudieran dormir la siesta, ya en su casa después de comer y sin prisas o en el mismo centro, teniendo disponible espacio adecuado para ello y sin prisas por reanudar la jornada escolar .
En las ventajas enumeradas se ha tenido en cuenta sólo las que atañen directamente a los pequeños, sin contar con que un menor estrés en la familia y en los profesores contribuirá a un entorno mejor para los niños.

Conclusión:

En los sitios donde se han implantado la jornada única están contentos y satisfechos tanto los padres, como los profesores como los alumnos.

En ningún colegio una vez implantado el horario continuo se ha querido volver atrás.

Por donde se va implantando a lo largo de toda la geografía y son conocidos sus resultados, por allí es precisamente por donde continúa el cambio de jornada con mayor celeridad, a pesar de las duras condiciones impuestas por la administración.

Aumenta el rendimiento escolar.

Permite tener una convivencia familiar en la mayoría de las familias.

La jornada continua no es solamente un cambio de horario sino que debe presentarse como un proyecto de educación completa, así lo establece la ley, donde pueden quedar solucionados otros temas como el comedor y su entorno, la siesta de los pequeños, las actividades extraescolares y los deberes en casa. El colegio debe presentarse como un referente ideal para nuestros hijos.

Los niños acabarán toda su jornada lectiva antes de comer, entonces tendrán ya todos sus deberes, que deben ser exclusivamente, tareas que no le han dado tiempo a acabar en la hora de clase o alguna cosa esporádica que tienen que repasar. Tendrán dos descansos y el tiempo del comedor. Después del comedor podría darse infinidad de propuestas e incluso tiempo de siesta para los mas pequeños.

De esta forma a las cinco los chicos se sentirán libres para irse a casa, ir a las actividades extraescolares que tengan ese día, organizarse para hacer sus deportes favoritos, quedar con sus amigos, ir a la biblioteca, o salir con su familias.

. En el artículo de la psicóloga infantil Feenstra nos dice “Por la tarde. Es bueno que se haga ejercicio al aire libre (al oxigenarse y moverse comerán más y dormirán mejor). El momento idóneo para ello abarca desde las cinco hasta las nueve de la tarde, ya que es entonces cuando los pulmones y el corazón trabajan con más eficacia y el organismo puede aprovechar mejor sus reservas energéticas”. Con todo esto se habrá conseguido evitar recreos en el patio nocivamente largos, y su contra educación; y habremos logrado que sepan racionalizar su trabajo, hacer sus deberes lo primero y sentirse libres, con el sentimiento del trabajo realizado, para disfrutar de su energía y de su juventud, sin arrastrar mochilas, ni estar esclavizado todo el día, con el cargo de conciencia de sus deberes sin hacer.

Elisa Herrero
Dra. Bioquímica y Biología Molecular
Madre de un niño de 1º de primaria
Nota.- Los datos tratados aquí se han tomado de diversas memorias de colegios con jornada continua, de la información aportada por el estudio “La hora en la escuela” de Mariano Fernández Enguita encargado por la comunidad de Madrid, y que paradójicamente fue un estudio planeado para desacreditar la jornada continua pero que muestra un gran volumen de datos que apoyan la idea de la jornada continua (medio millar de textos documentos, medio centenar de personas entrevistadas y en la visita de dos docenas de centros.)

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