Introducción
Los ritmos escolares
constituyen uno de los principales temas de reflexión para los pedagogos,
políticos, padres e investigadores en cronobiología
y cronopsicología. ¿Quién no se ha manifestado sobre esta cuestión en
estos días? ¿Quién no defiende una u otra forma del empleo del tiempo? Tal
entusiasmo podría ser reconfortante para los
científicos especialistas si el debate no se transformara
en querellas partidarias, si se hiciera sin ningún tipo
de influencias y si se apoyara sobre datos objetivos. Esto
permitiría admitir que el problema de los ritmos escolares no se limita al
estudio de los ritmos de los alumnos o a las cuestiones de distribución
del tiempo, sino que está ligado a otras materias de preocupación como la
violencia, el fracaso escolar, el acceso a la ciudadanía, el rol de los
padres y de los responsables sociales en la educación de los jóvenes y sobre
todo al futuro de
la escuela.
¿Qué se entiende por
ritmos escolares?
Unos entienden los ritmos
escolares como los empleos del tiempo, los calendarios escolares o
bien las consecuencias de la influencia de éstos sobre los alumnos y
hablan entonces de fatiga, de agotamiento, de estrés. La ritmicidad, en
este caso, es cuestión del entorno sociológico y corresponde a la
alternancia de momentos de reposo y de actividad impuesta a los alumnos por
la escuela. Juega un papel de sincronizador artificial, siendo un factor
en el que las variaciones periódicas son susceptibles de modificar el
período y/ o la fase de un ritmo biológico. Otros comprenden los ritmos
escolares como las variaciones periódicas fisiológicas, físicas
y psicológicas propias del niño y del adolescente en situación escolar.
Para ellos es cuestión de ritmos biológicos y/ o de
comportamiento. Se trata de conciliar estos dos ritmos: el de los jóvenes
y el de su medio natural (estación, día y noche) y artificial (actividad,
reposo). Para hacer esto es necesario tener en cuenta las
variables sociológicas y económicas pero también las científicas,
biológicas y psicológicas susceptibles de conducir a una mejor adecuación
de los tiempos escolares y extraescolares a los ritmos de vida de los
alumnos.
La cronopsicología,
definición y breve historia
La cronopsicología, como
su nombre indica, tiene en cuenta la dimensión temporal en el
estudio científico de los comportamientos. Estudia de una forma
general las diferentes maneras con que la persona se adapta a los
cambios. Para guiar nuestras conductas e intentar dominarlas debemos
percibir a la vez los cambios pasados y futuros y adaptarnos en el
presente a los cambios periódicos del entorno. Para ser más precisos, la
cronopsicología tiene por objeto el estudio de las variaciones
de comportamiento y, como dice Fraisse, estudia los cambios de
comportamiento en sí mismos. La mayor parte de los trabajos realizados en
cronopsicología han sido consagrados al adulto activo. Las
investigaciones efectuadas en los lugares de trabajo han permitido determinar
cómo las variables físicas y/ o intelectuales -como la vigilancia, la atención,
los procesos cognitivos- fluctúan a lo largo de la jornada (entendida como día
y noche, 24 horas), de la semana, del año.La escasez de trabajos realizados en
cronopsicología escolar es debido a tres razones:
-La falta de voluntad de
las instituciones. El estudio de los ritmos de
vida, en la perspectiva de
la escuela, aparece como superflua.
- Razón ética. Supondría
realizar una serie de pruebas a los niños que
invadirían su tiempo
escolar y extraescolar. No se puede transformar
una clase en un
laboratorio.
- Razón técnica. La
repetición de una misma prueba con los mismos alumnos a lo largo del mismo
día, de la misma semana, engendra un fenómeno de aprendizaje que puede
enmascarar las variaciones diarias y semanales de los resultados.
La evaluación cronopsicológica
de los ritmos escolares
Se pueden hacer dos
estudios complementarios:
a) Observar los ritmos de
comportamiento de los jóvenes en situación escolar como objetivo de
la investigación.
b) Elegir una variable y
estudiar su influencia sobre los ritmos de comportamiento de los alumnos.
El primer enfoque es el
menos desarrollado actualmente. Se basa en estudios que ponen en evidencia
los mismos resultados en entornos diferentes, con poblaciones diferentes y con
métodos pedagógicos diferentes, que nos lleva a considerar estos
resultados conseguidos estadísticamente como una base fiable y objetiva
del conocimiento de los ritmos de vida de los jóvenes.
En el segundo, una vez
elegida la variable objeto del estudio, se necesitan al menos dos grupos
de
alumnos: uno será el grupo
de referencia sobre el cual la variable tenida en cuenta no interviene y elotro
será el grupo experimental sobre el que va a actuar la variable.
Los métodos
cronopsicológicos
Cualquiera que sea la
investigación, buscamos datos objetivos, es decir, aquellos sujetos al
menor número posible de interpretaciones, sabiendo que los comportamientos
humanos no están, por suerte, planificados, organizados o estructurados.
De esta manera, además de los cuestionarios y de las investigaciones realizadas
sobre los padres, los enseñantes y a veces los niños que tienen su utilidad
pero que son insuficientes, utilizamos materiales específicos para
la evaluación cronopsicológica. En nuestros trabajos dirigimos nuestra
atención concretamente sobre cuatro factores:
• Los niveles y las
variaciones periódicas (diarias y/ o semanales)
• Los comportamientos de
adaptación a nivel escolar.
• La duración del sueño
nocturno a lo largo de la semana.
• Las actividades
extraescolares.
Para hacer esto, hemos recurrido
a tres formas de investigación: los tests
psicológicos, la
observación sistemática y los cuestionarios.
Los tests son pruebas
objetivas, pruebas de lógica y de categorización, de estructuración
espacial o bien de ejercicios escolares de operaciones, breves problemas
matemáticos, concordancia de verbos. Son breves y son pasados varias veces
por día, por semana, a lo largo del año.
La observación de los
comportamientos es concebida como la más sistemática posible. Bien
se efectúa con la ayuda de sistemas video o bien es realizada por
profesionales experimentados en discernir los comportamientos definidos de
antemano. Para este último procedimiento, cada observador está dotado de
un coeficiente de observación, a partir de la visión de una secuencia registrada
en clase.
Dos grandes categorías de
comportamientos son observadas y las dos juntas permiten calcular
un índice de adaptación a la situación escolar. La primera categoría
reagrupa los índices de adormilamiento como los bostezos,
desperezamientos, frotamiento de ojos... La segunda
reagrupa comportamientos que reflejan una fuerte hiperactividad, como los
movimientos de agitación en su asiento, desplazamientos imprevistos,
agresiones, tomas de palabras intempestivas... Reagrupados por clase y por hora,
por media jornada, por jornada, por semana, permiten sacar perfiles
diarios o semanales de evolución de comportamientos.
- La duración del sueño
nocturno se averigua con la ayuda de cuestionarios dirigidos a los padres y
a los alumnos ( los más mayores).
- Los cuestionarios
concebidos para analizar las actividades extraescolares son propuestos sólo
a los alumnos de 10-11 años y se refieren a la duración y ocupación del
tiempo libre. El dedicado a los
deberes y al estudio y el
dedicado a la televisión.
Resultados
cronopsicológicos
El estudio de las
variaciones periódicas de los comportamientos del alumno se basa
mayoritariamente sobre el ritmo diario y escasamente sobre el
ritmo semanal, Las principales aportaciones son las siguientes:
Las variaciones diarias:
Las variaciones diarias de
la atención y de los resultados intelectuales, tanto en el plano
cuantitativo como cualitativo, progresan desde el inicio hasta el final de
la mañana, disminuyen después de la comida y progresan de nuevo a lo
largo de la tarde.Además existen dos momentos reconocidos como “difíciles”,
independientemente del origen geográfico de los alumnos y de los modos de
vida escolar, y que coinciden con los cronobiológicos:
· Los
inicios de la mañana y de la tarde.
· Los
mejores resultados varían con la edad
· La
influencia negativa del fin de semana comienza a percibirse el viernes por la
tarde y se prolonga hasta el martes por la mañana.
Algunos factores que
modifican las variaciones diarias de los resultados:
• La edad
Las experiencias
realizadas en Educación Infantil (4-5 años), en los Colegios de Primaria (6-11
años) y en los Institutos (11-14 años) permiten observar una evolución con la
edad de las fluctuaciones diarias de la atención. La edad influye de
dos maneras:
Por una parte, la
evolución diaria es inversa entre Educación Infantil y Primaria. En el periodo
de (4-5 años), la atención decrece entre el inicio y el fin de cada secuencia
de 60 minutos. El resultado del fin de un periodo es significativamente
inferior al del inicio de la secuencia siguiente.
Contrariamente, en el
periodo de (10-11 años), la atención progresa del inicio al fin de
cada secuencia de 60 minutos y, a excepción del bajón que se produce en la
pausa de después de comer, también aumenta del fin de una secuencia al
inicio de la secuencia siguiente.
Por la mañana, el ritmo de
6-7 años es parecido al de 4-5 años, mientras que por la tarde es
más próximo al de 10-11 años.
Comprobamos que los
porcentajes de los resultados más altos y los más bajos se atenúan entre
la Primaria y la Secundaria. El ritmo diario de la atención aumenta
progresivamente hasta la adolescencia. Así, a lo largo de la jornada, el
nivel de los resultados se eleva al finalizar la jornada de mañana para tres tramos
de edad: 6-7 años, 8-9 años y 10-11 años.
Por la tarde, los alumnos
más pequeños (4 - 9 años) obtienen escasos resultados. Sin embargo,
los alumnos más mayores (10-11 años) obtienen los mismos resultados que
por la mañana.
En conclusión, los resultados
de la actividad intelectual por la tarde son proporcionales a la edad.
• La naturaleza del
trabajo y las condiciones de su ejecución.
Las investigaciones
sistemáticas aplicadas, conducen a establecer un punto de enlace entre
la naturaleza del trabajo (si es conocido o desconocido por el alumno) y
la ausencia o presencia de variaciones en los resultados. Cuando se
domina una tarea, se aplica un tratamiento automático y no se
producen variaciones. Inversamente, cuando la tarea no se domina, se
aplican procesos de conocimiento controlados y hay variaciones. El
dominio puede depender del grado de aprendizaje, de la dificultad de la prueba
o de los alumnos en sí mismos. En definitiva, los alumnos que tienen
dificultades en el aprendizaje son los que presentan mayor variación en el
ritmo escolar diario.
A modo de conclusión:
algunas posibles aplicaciones
Para organizar el tiempo
escolar se deben tener en cuenta los siguientes factores:
1. Respetar los ritmos
diarios psicológicos y fisiológicos del niño.
A lo largo de la jornada
escolar existen buenos y malos momentos. El inicio de la mañana y
después de comer son reconocidos científicamente como malos momentos,
mientras que el medio y el fin de la mañana y el fin de la tarde se
caracterizan como buenos momentos para los alumnos más mayores de
Primaria.
Por eso, parece oportuno
situar las actividades que exigen un mayor esfuerzo de conocimiento y
de atención en los momentos considerados como buenos y ocupar los menos
favorables con actividades de contenidos más lúdicos, más
socializantes. Es posible también atenuar los momentos más desfavorables
con otras disposiciones materiales. Por ejemplo, la entrada a clase puede
ser precedida de un periodo que permita la llegada escalonada de los alumnos,
o bien, se pueden proponer después de comer otras actividades diferentes a las
de clase, como la siesta.
2. Tener en cuenta los dos
principales factores que influyen sobre los ritmos en la jornada
escolar: la edad y el dominio de la tarea.
- La edad:
La presencia en la escuela
debería ser proporcional a la edad de los alumnos. Esto ya se hace en
Alemania y se ha demostrado la equivalencia entre el nivel de
aprendizaje alcanzado por los alumnos franceses y alemanes.
Presencia en la escuela no
significa obligatoriamente eficacia.
El enseñante debe tener en
cuenta la edad de sus alumnos en la organización del trabajo. Si tiene a
su cargo alumnos de 10-11 años puede prever al final de la tarde, de 15h a
16h, actividades que requieran más esfuerzo, pero esto no sería deseable
con alumnos de 6-7 años.
El dominio de la
tarea:
Los alumnos con más
dificultades escolares, aquellos que no dominan el trabajo, son los
que presentan las variaciones más marcadas en el ritmo escolar diario. Por
eso es importante respetar los ritmos de vida de estos alumnos y aplicar
una nueva organización de horarios, allí donde se encuentran los mayores
problemas. Sería un medio de lucha contra el fracaso escolar.
3. Evitar la semana de 4
días. (Implantada en algunas zonas de Francia, siendo la normal de 4 días
y medio). Es preferible tener 4 días y medio de clase que sólo 4 días. El
sábado por la mañana para los más mayores, o bien el miércoles por la
mañana para los más pequeños. Cualquiera que sea la organización semanal, debe
estar acompañada obligatoriamente de actividades extra escolares.
4. Reequilibrar el año
escolar.
Para que los alumnos se
aprovechen plenamente de sus vacaciones son necesarias dos semanas,
la primera para deshabituarse del empleo del tiempo escolar, no oír el
despertador por la mañana y la segunda para aprovechar las vacaciones y
descansar. Estas dos semanas son más beneficiosas cuando se encuentran en
los períodos del año reconocidos como difíciles para vivir: a) finales
de octubre, comienzo de noviembre b) fin de febrero, comienzo de
marzo.
En Francia todas las
vacaciones dentro del curso escolar duran aproximadamente dos semanas
salvo las de Todos los Santos (período poco propicio al turismo) que sólo
dura una semana. Los niños deben trabajar en el primer trimestre 15
semanas, casi la mitad del año escolar (36 semanas) sin prácticamente
ningún reposo y esto no favorece el desarrollo del niño.